Leyendo estos días sobre los recortes en educación, me viene a la cabeza una frase de Josep Pla. A su llegada a Nueva York una noche de agosto de 1954 y ver la ciudad iluminada se preguntó: «Y esto, ¿quién lo paga?». Décadas después la frase sigue estando de máxima actualidad. Además es una pregunta que todo gobernante debería hacerse antes de tomar decisiones de gran envergadura, como las que en estos momentos nos ocupan.
Y es que, a partir de ahora, se
incrementará la ratio de alumnado en todas las aulas. Aulas que, por otro lado,
están construidas para ese número de alumnos y no para un 20% más. Los alumnos
dispondrán de menos profesores, y si los que queden tienen la desgracia de caer
enfermos será mucho más difícil que se les sustituya, lo cual también mermará
la calidad educativa ampliamente. Además, por si todo esto fuera poco, los
ondenses que aspiren a estudiar en la Universidad lo van a tener más
complicado, ya que se encarecen ampliamente las tasas universitarias. Pero quizá
sea eso lo que se desea, que la educación no sea ni pública ni gratuita, y así que
los hijos de la clase trabajadora encuentren más dificultades para acceder a
ella.
Sólo una persona que no conozca
el mundo de la educación podría desprestigiar a los docentes y la labor que
realizan, para intentar defender recortes injustos y discriminatorios. Los que
lo conocemos, sabemos que en la educación está el futuro de un pueblo, el
futuro de un país y cualquier apuesta en este ámbito es poca, porque los
estudiantes de hoy son los ciudadanos de mañana.
Así que tal vez la respuesta sea clara: esto lo paga la clase obrera, lo paga el pueblo, que a partir de ahora sólo podrá acceder a una educación de calidad en función de su cuenta bancaria.